Primeros Estilos Del Blues

Blues Arcaico o Campesino.- Nace en las orillas del Misisipi de cuerdas lastimeras impulsadas por hábiles dedos negros recogedores de algodón, de músicos que en su mayoría eran ciegos. Estos entonaron las primeras canciones de dolor, de indignación, de lamento y añoranza por la libertad perdida. Expresaban con sentimiento su protesta; en cada canto reclamaban su patria lejana, sus antepasados y sobre todo su libertad. Cada frase que rasgaban con su bajo primero y más tarde con su guitarra, penetrando en el alambique del cerebro de sus hermanos de raza. Lemon Blind Jefferson, Blind Blake, Charlie Jackson, Huddie Leadbelly, Son House y John Temple fueron los primeros cantantes del blues arcaico, folk o country blues. Estos bluesmen evocaron con fuerza, valor y coraje mensajes de reivindicación para romper las infames cadenas de la opresión y la marginación impuestas por inescrupulosos traficantes europeos y racistas blancos.  

 Musicalmente la estructura del blues campesino lleva la célebre estrofa de tres versos, en 12 compases en un tiempo de 4/4; con un esquema rítmico A-A-B y una longitud de versos normalmente acompasada por cinco sílabas acentuadas. La repetición constante y el uso de esas estrofas, le dieron al blues la unidad narrativa y ese carácter único que influirá en futuros estilos. La incorporación de la “tabla de lavar” o “washboard” en el ritmo y la armónica para matizar la línea melódica le dieron mayor fuerza al country-blues. Aunque se aclare o se oscurezca nunca desaparece el blues…cantaba John Temple.  

Blues urbano.- Después de la Guerra Civil y la abolición de la esclavitud, la migración del campo a la ciudad en los EE.UU. fue masiva. Millones de negros se trasladaron a urbes industrializadas como Chicago, Detroit y Nueva York. Las líneas férreas y los trenes fueron siempre aliados del negro. Decenas de cantantes viajaron “gratuitamente” en condición de “hobbos”, de extremo a extremo por el extenso territorio.   Una vez en las ciudades, poetizaron su pobreza, su soledad, su marginación, su anonimato y la transformaron en canciones, en blues. Fueron escuchados también por intrépidos productores de discos. En la ciudad, se introduce por primera vez el piano en el blues, a Leroy Carr se le concede el honor de ser el iniciador del blues urbano por ser el primero en componer y ejecutar blues en el piano.

A continuación le siguieron Tampa Red, Lonnie Johnson y otros que buscaban grabar sus voces, sus canciones, sus blues. Pero no fue un hombre sino la cantante negra Mamie Smith quien tuvo el honor de grabar el primer disco en Chicago, en 1920 con el tema Crazy Blues. A partir de este hecho histórico discográfico, Robert Johnson, Big Bill Broonzy, Elmore James, John Lee Hooker, Lightnin’ Hopkins, Reg Leg Howell, Wolfin Wolf y muchos más, multiplicaron el blues. Radios y emisoras difundieron los discos que estaban grabados en sellos como: Race Records, RCA Victor, Paramouth y Chess.   Bajo la inspiración de Mamie Smith nuevas cantantes negras entraron en los escenarios y estudios de grabación. Preocupaciones de corte espiritual y existencial fueron el sustento de sus canciones, de sus blues. Sus voces empezaron a cautivar en distintos clubes y bares de Chicago, que en su mayoría estaban controlados por mafiosos inmigrantes europeos. Gertrude “Ma” Rainey, Bessie Smith, Ida Cox, Clara Smith, Victoria Spivey, Billie Holiday, Sarah Martin y otras se destacaron como las primeras divas del blues. Mientras cantaban desnudaban duras realidades en contra del abandono, la soledad, la pobreza y el dolor de vivir...